Mortandad de tortugas caguama es por pesca incidental, ¿qué sigue después de la negación?

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M. en C. Alejandro Olivera Bonilla.

Recientemente el titular de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), Luis Fueyo Mac Donald admitió que las redes de pesca son la causa preponderante de la mortandad de tortugas caguama en el Golfo de Ulloa, Baja California Sur.

Para cualquier persona neófita en este tema puede no sonar sorpresivo el argumento anterior, sin embargo es un hecho que organizaciones y científicos habían estado defendiendo ante la sobrada evidencia que soporta este argumento y que este hecho se da como en ningún otro lugar en el mundo, pues cada año mueren por miles, poniendo en grave riesgo a la población de estos quelonios en el Pacífico norte.

Dicen que quien olvida la historia está condenada a repetirla. Este fenómeno se reconoció por todos los actores durante la administración de Felipe Calderón, sí, por todos, incluyendo autoridades, pescadores, académicos y organizaciones. Sin embargo desde el 2012, con nuevos y transexenales funcionarios se negó todo. Borrón y cuenta nueva, a empezar de cero. Por ello, sin duda, es un avance tardío pero significativo, que después de más de año y medio, las autoridades al fin reconozcan el problema.

Esta mortandad ha sido del conocimiento de legisladores mexicanos y estadounidenses, debido a los exhortos del grupo de especialistas de tortugas marinas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), del Servicio Nacional de Pesquerías Marinas (NFMS) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), el Departamento de Comercio de Estados Unidos, y de más de 40 investigadores que por más de 10 años han documentado este fenómeno en el Golfo de Ulloa, publicando sus resultados en revistas arbitradas de carácter científico.

Todavía este año, la Sociedad Internacional de Tortugas Marinas (ISTS) aprobó una fuerte resolución exhortando al Enrique Peña Nieto  a detener los altos índices de captura incidental de la tortuga caguama del Pacífico norte en las pesquerías comerciales que operan en la zona del Golfo de Ulloa.

La resolución fue aprobada por cientos de expertos del mundo, especialistas en tortugas marinas, que asistieron al 34 Simposio Internacional sobre la Biología y Conservación de Tortugas Marinas que tuvo lugar en Nuevo Orleans, Estados Unidos de América. El exhorto también fue dirigido a Marcos Covarrubias Villaseñor, Gobernador de Baja California Sur, Juan José Guerra Abud, Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Mario Aguilar Sánchez, Presidente de la Comisión Nacional de Pesca y Acuacultura (CONAPESCA), Jean-Pierre Ple titular del Servicio Nacional de Pesquerías Marinas (EUA), y Penny Pritzker, secretaria de Comercio del Departamento de Comercio de los Estados Unidos.

Pero, ¿qué se ha perdido desde el inicio de la administración de Peña Nieto?

El cambio de sexenio generó un retroceso enorme que hizo perder tiempo por supuesto, más de tres mil tortugas y al menos 1.4 millones de pesos en investigaciones, en donde los académicos involucrados reconocieron el corto alcance de sus investigaciones al decir que buscaban tener únicamente un acercamiento a las “posibles” causas de mortalidad que han sido detectadas en años recientes a la tortuga caguama.

Lo anterior, no significa que estemos en contra de que se realice más investigación. Por supuesto que se debe apoyar a los científicos para generar una mejor información que brinde datos de calidad para la toma de decisiones. Sin embargo, es irresponsable que la ciencia sea usada como pretexto para no tomar medidas inmediatas de conservación, pues ya existen años de investigación científica concluyente que respaldan la hipótesis de que las redes de pesca son las que dañan a las tortugas. Es también irresponsable que las instituciones académicas y los investigadores que están involucrados tomen el dinero para seguir el juego de “no sabemos por qué se mueren las tortugas”.

A pesar de lo anterior, y de muchas otras evidencias científicas publicadas en los años pasados, la estrategia actual del gobierno había sido encaminada a negar el problema y patear el bote para el frente. Sin embargo, el bote ya no se puede patear más debido al gran peso contenido derivado de la presión de Estados Unidos por la posibilidad de implementar medidas comerciales en contra de México.

Actualmente, el país del norte que cierra pesquerías por 34 muertes de tortugas caguama, nos evalúa y decidirá la implementación de sanciones en enero del próximo año a menos que: a) se adopte una estrategia de conservación que sea equiparable con aquel país o b) se implemente un programa de manejo con medidas de conservación que asegure la supervivencia de la población. Así va la cuenta regresiva de esta medida unilateral e injusta para todo el sector desde el año pasado.

A sólo unos meses que el país vecino decida, se reconoce el problema pero, ¿qué sigue? No se trata de impedir la investigación, de acabar con la pesca, ni buscar mártires ni culpables, se trata de reconocer el problema y tomar acciones inmediatas con toda la información que existe y que es contundente al señalar las causas de la mortandad de tortugas. Es conocido por todos la zona, el arte de pesca y la temporada donde se da la muerte de tortugas; por ello, es posible atacar este problema de forma puntual y permitir que se realicen las demás actividades pesqueras que no dañan a la fauna marina a través de varios instrumentos de conservación que proporciona la ley y lograr que los pescadores puedan seguir desarrollando su actividad, pero de una forma más sustentable que permita a la vez, la implementación de medidas de conservación para las tortugas marinas, que hoy por hoy se encuentran en peligro de extinción.

Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA)

Foto: Tortuga caguama en el Back Bay National Wildlife Refuge. USFWS/ Flickr.

Es importante que ahora que se ha admitido a la pesca como una causa de la desaparición de las tortugas caguama es urgente tomar medidas.

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