Ilegal el área de refugio pesquero de CONAPESCA

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La semana pasada la Sagarpa publicó en el diario oficial de la federación un acuerdo por el que se establece una zona de refugio pesquero en el Golfo de Ulloa, así como medidas para reducir la captura incidental de tortugas marinas en las pesquerías en esa región. Nuevas reglas para las actividades pesqueras que al leer entre líneas evidencian que este año no pasará nada y el 2016 queda sujeto a la arbitrariedad de la Comisión Nacional de Pesca y Acuacultura (Conapesca).

El documento, si bien establece la prohibición temporal de redes de pesca en la el área de distribución de la tortuga caguama del Pacífico norte (Caretta caretta), y en su temporada de mayor concentración (de mayo a agosto) en las costas mexicanas con el fin de reducir las capturas  incidentales, posterga dicha prohibición hasta mayo del 2016. Es decir, en este año, (primer año de vigencia del acuerdo) no se aplicarán las prohibiciones durante la época de alimentación y mayor concentración. En 2016 la Conapesca ya puede modificar el polígono del área de refugio a su criterio.

Se publicó con un autoritarismo, violando los procedimientos y cayendo en la ilegalidad. El acuerdo debió ser sujeto a un procedimiento de evaluación de impacto regulatorio, o en su defecto a una solicitud para ser exento del mismo ante la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer), y por lo mismo no fue puesto a consulta pública, trasgrediendo la Ley Federal de Procedimiento Administrativo.

A la Conapesca se le olvida también que la tortuga caguama no puede ser regulada por la legislación pesquera, debido que el objeto de la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentable (LGPAS) es regular,  fomentar  y administrar el aprovechamiento de los recursos pesqueros y acuícolas y propiciar el desarrollo integral y sustentable de la pesca y la acuacultura; acciones que no son aplicables a las tortugas, u otras especies acuáticas al no estar sujetas a explotación.

La protección de las zonas de refugio pesquero según la legislación pesquera está enfocada a conservar y contribuir, natural o artificialmente, al desarrollo de los recursos pesqueros con motivo de su reproducción, crecimiento o reclutamiento, acciones no procedentes para la gestión de la especie de las tortugas. Es decir, la Conapesca no puede regular una especie que no se pesca o caza y menos cuando está en peligro de extinción, para esto están otras leyes como la Ley General de Vida Silvestre.

Dentro de las disposiciones del acuerdo también se permite la captura incidental hasta de 90 tortugas al año, en contraste con lo dispuesto por EEUU para la flota de Hawái, que no permite más de 34 tortugas muertas, pues si se rebasa ese número se cierra la pesquería hasta el siguiente año. Con ello la Conapesca legaliza la afectación a estas especies consideradas en peligro de extinción, ya que en México la captura de todas las especies y subespecies de tortugas marinas fue prohibida de forma total y por un periodo indefinido de tiempo desde 1990.

Por si fuera poco, este “acuerdo” se publica a unos días que se cumpla el plazo (1 de mayo) para que el gobierno mexicano demuestre a  Estados Unidos que se está dando una protección para las tortugas, equiparable con la legislación del país del norte. Sin embargo, con estas medidas no se cumple con lo anterior, por lo que con ello la Conapesca sigue alentando un embargo pesquero en contra de nuestro país.

Así, con estas disposiciones confusas e ilegales, el “acuerdo” ha causado desconcierto y preocupación entre los pescadores de López Mateos y San Carlos, inclusive un candidato a la gubernatura a se ha comprometido a gestionar ante la Conapesca su derogación, así sin haber comprendido el contenido, a cambio de votos.

Lo rescatable del instrumento es que la autoridad pesquera finalmente reconoce que las redes de pesca son una amenaza para las tortugas, en donde mueren ahogadas todos los años cuando coincide la zona de alimentación con las de la pesca ribereña. Esperemos que no tengan amnesia  de este hecho por segunda ocasión o que la discusión siga enfrascada en que no se saben las causas de muerte y se sigan destinando millones de pesos usando a la ciencia como pretexto.

La acción de Conapesca intenta hacer de lado el trabajo de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Ignorando un proyecto de decreto un área de refugio para la tortuga caguama, decreto que se justifica al amparo de la Ley de Vida Silvestre y no en la legislación pesquera, con un estudio técnico justificativo, consulta pública y evaluación regulatoria ante Cofemer. Este documento sí siguió los procedimientos legales y se encuentra listo para ser publicado en el diario oficial de la federación. Únicamente se necesita de voluntad política para que esto suceda.

Sería preocupante que el gobierno estadounidense tomara medidas unilaterales e injustas como el impedir el ingreso a embarcaciones pesqueras al país o que impida la importación de algún producto pesquero mexicano. Nadie quiere un embargo, nadie quiere sanciones impuestas por otro país, por ello resulta más preocupante que Conapesca intente simular acciones de conservación.

Así las disposiciones del refugio pesquero son una simulación irresponsable con la cual se intentará demostrar a Estados Unidos que se aplican medidas equiparables para proteger a las especies en peligro de extinción. Los minutos pasan, sin embargo todavía es tiempo para que Semarnat publique sus disposiciones y subsane las fallas de Conapesca.

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